La Institución Teresiana en Chile, “casa” de hermandad


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Carta enviada por Loreto Ballester, Directora de la Institución Teresiana.

Roma 22 de mayo de 2010, Pentecostés
"Hagan lo que El les diga"

La Institución Teresiana en Chile, “casa” de hermandad

Para los alumnos y alumnas, exalumnos y exalumnas, equipos directivos y comunidades educativas de Colegios de la Institución Teresiana en Chile

Para todos mi saludo:

Acabo de llegar a Roma, para celebrar con la Iglesia y con la Institución Teresiana la fiesta de Pentecostés. Pentecostés, como fiesta de los cristianos en el mundo por la fuerza del Espíritu, es también, por deseo de Pedro Poveda la fiesta de la Sede Internacional de la Institución, y del Consejo de Gobierno, como “casa” de todos. Con todo ello, desde aquí les recuerdo.

A mi paso por Madrid, como les prometí, he ido
a Los Negrales, a poner junto a San Pedro Poveda y a
Josefa Segovia la “mediagua” que ustedes me entregaron.
Es un signo del sentido de hermandad de ustedes, de la
Institución Teresiana, con el dolor del terremoto.

Las personas que llevamos en nuestro corazón
la fe en Jesús, con el modo de vivirla que nos enseña
Pedro Poveda, nos reconocemos como familia. Y nos
comprometemos a serlo también con quienes cerca de
nosotros, necesitan un lugar donde cobijarse, un corazón
que les acoge y les escucha, unas manos que construyen.
Por ello, la mediagua en este lugar tiene todo su sentido.

solidaridadsolidaridad Reciban este mensaje como un signo de la bendición, de una especial protección de Dios sobre ustedes, sobre sus familias, y sobre todos aquellos con quienes ustedes han estado en contacto en este tiempo. Con la seguridad, como me decían en nuestro encuentro, que cuando algo nuestro compartimos es mucho más lo que recibimos que lo que damos.

Este mensaje tiene a ustedes, los jóvenes, como especiales destinatarios. Con algunos, en nombre de todos, pude encontrarme en Santiago, en Maipú y en La Calera, y de ustedes recibí la mediagua y los videos con el testimonio de su vivencia.

Se que este sufrimiento compartido con la población chilena les aumenta la gratitud a Dios por la vida que les ha conservado y por todo lo que tienen. El Señor les dice que les sigue necesitando, porque sufre con el dolor de sus hijos, con todo lo que hace difícil que todas las personas tengan la dignidad que El quiere para sus hijos. Por eso nos pide lo que tenemos, nos pide nuestra vida. ¡Son los sueños de Dios!

Pedro Poveda y Josefa Segovia eran amigos del Señor y compartían con El muchos sueños. Ahora nos corresponde a nosotros.

Un abrazo, con la seguridad de que seguiré teniendo noticias de ustedes,

Loreto Ballester.