Conmemoración de la canonización de San Pedro Poveda

 San pedro Poveda  “Soy sacerdote de Cristo”.

El 4 de mayo de 2003 en la plaza Colón de Madrid, el Papa Juan Pablo II declaraba santo a nuestro fundador.

Sacerdote prudente y audaz, abierto al diálogo, adornado de sólidas virtudes y de heroica caridad, alimentó la fe de muchos con óptimos consejos espirituales, promovió obras y colaboró diligentemente con la Acción Católica y con diversas instituciones. Maestro de educación y de oración, pedagogo de la vida cristiana y las relaciones entre la fe y la ciencia, trabajó estudiosamente a favor de la justicia social y de la solidaridad humana.

El año 1955 se instruyó su causa de Canonización en Madrid. El día 21 de diciembre de 1992 fue promulgado el Decreto sobre el martirio y sobre las virtudes. Realizado diligentemente cuanto corresponde por derecho, Nos, el día 10 del mes de Octubre del año 1993 con un rito solemne declaramos Beato a Pedro Poveda Castroverde junto al sepulcro del Apóstol Pedro. El día 22 de Enero del año 2003 promulgamos el Decreto sobre el milagro atribuido a la intercesión del mismo Beato. Oídos los pareceres favorables de los Padre Cardenales y Obispos, en el Consistorio celebrado el día 7 del mes de Marzo de ese mismo año, establecimos que el rito de la canonización, dada la ocasión de nuestra Visita Pastoral, tuviera lugar en Madrid el día 4 del mes de Mayo del año 2003.

Así pues, hoy, delante de la multitud del pueblo de Dios y de muchos Pastores de la Iglesia, Nos complació proclamar la siguiente fórmula de canonización:

“En honor de la Santísima Trinidad, para exaltación de la fe católica y crecimiento de la vida cristiana, con la autoridad de Nuestro Señor Jesucristo, de los Santos Apóstoles Pedro Y Pablo y la Nuestra, después de haber reflexionado largamente, invocando muchas veces la ayuda divina y oído el parecer de numerosos hermanos en el episcopado, declaramos y definimos Santos a los Beatos Pedro Poveda, José María Rubio, Genovesa Torres, Ángeles de la Cruz y María Maravillas de Jesús y los inscribimos en el Catálogo de los Santos y establecimos que en toda la Iglesia sean devotamente honrados entre los Santos. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo”.

Concluida a oración acostumbrada, hemos venerado a este varón excepcional y, admirando su heroica laboriosidad y sus maravillosos ejemplos de fe, hemos invocado su patrocinio en ayuda de toda la Iglesia.

Dado en Madrid, el día cuarto del mes de Mayo, año 2003, vigésimo quinto de Nuestro Pontificado.

Yo, Juan Pablo II

Obispo de la Iglesia Católica